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Alain Graillot

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Hay nombre en el norte del Ródano que se ha convertido en la referencia ‘de culto’ para los vinos de marcada personalidad y desproporcionada calidad-precio: Alain Graillot. Su caso es curioso, ya que no tiene antecedentes vinícolas familiares, ni formación enológica. Alain se dedicaba a la venta de productos agrícolas. Elaboró su primera añada pidiendo un mes y medio de vacaciones de su trabajo. Así fue como a los 40 años, decidió dejarlo todo para hacer vino. Es una persona que aprovecha las experiencias y consejos de los productores que admira y conoce, como los Chave.

En un principio alquiló una bodega, viñedos incluidos, cuyo dueño había fallecido, Domaine des Chênes Verts. Finalmente en 1988 compra la propiedad, a unos 20 kilómetros del famoso Tain l’Hermitage. Cuenta con 17 hectáreas de syrah, de varias edades, desde los 10 hasta los 50 años, la mayoría en Crôzes-Hermitage.

Al lanzarse al mercado sus vinos causaron un gran impacto. Fue el primer productor que intentaba dignificar el nombre de Crôzes-Hermitage, hasta aquel momento eran vinos de altos rendimiento y bajo precio. Ahora es el ejemplo con el que se compara cualquier productor de la zona.

Alain es fiel defensor de los rendimientos bajos, el trabajo en la viña frente al uso de herbicidas y es contrario a cualquier tipo de manipulación en bodega. Está especialmente en contra de los organismos genéticamente modificados, un tema que parece preocupar a varios de los mejores ‘domaines’ franceses. Ya en bodega la fermentación se desarrolla en depósitos de hormigón, con levaduras indígenas y 100% con raspones, buscando niveles moderados de alcohol y priorizar la fruta frente a la presencia de madera.

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